El skate se entiende en la calle, no desde un despacho

El skate se entiende en la calle, no desde un despacho

Ya pasa de los cuarenta y cada vez patina menos, pero su vida continúa girando alrededor del skate. Sergi Arenas aprendió a fabricar las primeras rampas en el taller de carpintería de su padre; después empezó a hacerlo en casas okupadas y espacios abandonados para patinar con los amigos, y ahora se dedica profesionalmente a diseñar skateparks. Los dibuja a lápiz y trabaja con un par de arquitectos de confianza para hacerlos realidad. También asesora a ayuntamientos que quieren promocionar el skate y, si hace falta, coge el pico y la pala para trabajar el hormigón con sus propias manos. Su último proyecto ha sido el skatepark de Can Zam.


¿Está de moda construir skateparks?

Últimamente han salido como setas. Debe de ser por las elecciones. Alguna constructora me ha ofrecido mucho dinero para que trabaje sólo para ellos, pero yo prefiero tener libertad y colaborar en proyectos donde los patinadores puedan dar su opinión. Tampoco tengo Facebook, ni blog, ni web, ni nada… Todo esto de promocionarme me dapereza. Lo que me gusta es ir de un lugar al otro, mezclarme con gente que tiene la misma ilusión que yo. La realidad no se ve desde un despacho, se tiene que bajar a la calle.

¿Los skateparks pueden sustituir el hecho de patinar en la calle?

Los skaters somos un poco raros. Hay un lugar donde todo el mundo quiere ir a patinar, pero en el momento que ponen un cartel que dice skatepark ya empiezan a encontrar todos los defectos. Porque es como si los quisieran meter dentro de una jaula. Los puristas sólo quieren patinar en la calle. Yo no lo soy tanto, creo que hay un punto intermedio: los skateparks me gustan, pero estas pistas prefabricadas que los ayuntamientos encargan a empresas de bancos y papeleras no. Se tienen que pensar espacios que los patinadores puedan sentirse suyos.

¿Qué hace de Barcelona un lugar tan atractivo para practicar el skate?

Antes de las Olimpiadas empezaron a hacer plazas duras, sin árboles, con grandes espacios abiertos, tierra de hormigón y bancos de granito, que son ideales para patinar. Además, algunas eran poco concurridas. La de los Países Catalanes era una isla, un lugar de paso donde nadie se paraba. Y nosotros nos pusimos. Yo de pequeño iba expresamente allí para patinar; cogía el autobús desde Badalona. Y como yo, gente de Sabadell, Terrassa, Castelldefels… Después se hizo el Fòrum, con curvas gigantes, gradas para saltar, paredes inclinadas… Y se añade el clima, que atrae skaters de todo el mundo.

El turismo skater…

Sí, Barcelona se ha convertido en un hotspot, un lugar de peregrinaje para los mejores skaters del mundo. Un día sales a patinar en la plaza de tu barrio o de tu pueblo y te encuentras una figura mundial, el Fernando Alonso del skate, en la esquina. Vienen a patinar a lugares muy concretos de la ciudad, lo graban y después estos vídeos se ven en todo el planeta. Ha habido a empresas que se han dedicado a traer grupos de patinadores en Barcelona y a hacer rutas por estos spots tan conocidos. Empresas que han hecho mucho dinero con esto. Los patinadores no suelen consumir mucho, pero hacen estancias largas, alquilan pisos, compran en los supermercados…