El skate se entiende en la calle, no desde un despacho

El skate se entiende en la calle, no desde un despacho

Ya pasa de los cuarenta y cada vez patina menos, pero su vida continúa girando alrededor del skate. Sergi Arenas aprendió a fabricar las primeras rampas en el taller de carpintería de su padre; después empezó a hacerlo en casas okupadas y espacios abandonados para patinar con los amigos, y ahora se dedica profesionalmente a diseñar skateparks. Los dibuja a lápiz y trabaja con un par de arquitectos de confianza para hacerlos realidad. También asesora a ayuntamientos que quieren promocionar el skate y, si hace falta, coge el pico y la pala para trabajar el hormigón con sus propias manos. Su último proyecto ha sido el skatepark de Can Zam.

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