ALEMANIA Y EL SKATE MÁS XXX

Alemania y el skate más xxx

Alemania tiene, desde los años ochenta, una estrecha y particular relación con el skate. El monopatín se convirtió en un símbolo de desobediencia en la antigua República Democrática Alemana, o Alemania del Este, unos años antes de la caída del Muro de Berlín, donde los niños y los adolescentes hacían frente al paisaje gris en el que vivían, literal y metafóricamente, adentrándose en lo que se convertiría en una subcultura.

Posteriormente este colectivo invadió toda la capital alemana, con su famosa Skatehalle, un espacio para los amantes del monopatín en el barrio berlinés de Friedrichshain. Y sin llegar a ser un actividad de masas -si lo fuera, perdería su esencia de algo “diferente” de lo “normal”- llegó a más gente y nuevas generaciones, apareció el german porno y continuaron teniendo teniendo entre ellas a representantes de la filosofía skater. Pero pase el tiempo que pase siempre tendrán algo de rebeldes, puesto que a esa gente “normal” y a las autoridades no les suele gustar que los skaters “estropeen” el mobiliario urbano con sus actividades.

Skaters alemanes y la relación con porno

Tampoco es de común aceptación la subcultura o la industria del porno, que en Alemania es especialmente fuerte, y es que desde la aparición de las primeras cintas de contenido erótico no pasaron muchos años hasta que, en 1975, se levantó cualquier prohibición de mostrar imágenes de sexo real explícito, lo que hizo que el porno alemán cogiera fuerza con relativa rapidez.

Destacó en aquellos años el llamado “cine porno bávaro”, producido paradójicamente en la más conservadora Baviera, y que significó para los jóvenes, en contraposición con sus mayores, chapados a la antigua, un símbolo de liberación como para los berlineses del Este fue el skateboarding.

Son películas que hoy en día se consideran humorísticas, dado que ya entonces presentaban una estética marcadamente camp, es decir exagerada, sin complejos y más bien de comedia. Sin embargo fueron el inicio de la potente industria del porno alemana. De hecho, algunas de estas películas llegaron a Estados Unidos, dobladas por alemanes que sabían inglés, lo que les daba un carácter todavía más divertido.

Con el tiempo el porno alemán adoptó el estilo estadounidense, el del porno con glamour, pero es cierto que conserva características propias, más del gusto del público germano, entre otras cosas en la elección de subgéneros, como pueden ser los bukkakes, las orgías y en general un tono más bien amateur, que responde también a las tendencias en los gustos de los aficionados al porno en general, que desean ver contenidos con los que se puedan identificar tras décadas de consumir artificialidad.

En cuanto a los gustos de los espectadores, como en casi cualquier país triunfa especialmente lo patrio, y también llaman la atención el sexo anal, los temas con jovencitas y, al contrario, con maduras, madrastras y jóvenes madres.

Como curiosidad, se cree que la coprofagia es uno de los géneros típicos del porno alemán, pero en realidad se produce en pequeñas cantidades y básicamente para la exportación a países en los que se cree que es representativa del cine XXX alemán.